Black Is King. La película más fotogénica del mundo

 

Black Is King, la primera película firmada por la estrella del pop, es una recreación idealizada e hiperestetizada de África. Una producción cinematográfica que subraya el talento de la estadounidense.

 

Con Black Is King (2020) Beyoncé una de las personas más influyentes del planeta, continúa su necesaria lucha por la justicia racial mediante un trabajo técnicamente impecable. La cinta que se puede ver desde el pasado 31 de agosto en Disney+, resulta técnicamente explosiva, cargada de exuberantes coreografías, con una iluminación exquisita, un vestuario de ensueño y un portentoso tratamiento del color. Luego, la puesta en escena, los movimientos de cámara y las contorsiones de los bailarines y bailarinas se funden en un montaje agresivo y fabuloso. «Ni es una película convencional ni un videoclip extendido, creo que es un trabajo que tiene una identidad propia», argumentó en entrevista a la BBC, Kwasi Fjordjour, el más estrecho colaborador de Beyoncé en sus proyectos audiovisuales, como las secuencias de videoclips que acompañaron a discos como Beyoncé (2013) o Lemonade (2016).

 

En Black is King, hay un guion que recorre los 90 minutos de duración de la pieza, y que es una adaptación poética del argumento de El Rey León: un niño huérfano, desposeído de su herencia y de su familia, debe luchar para recuperar su honor y el trono que le pertenece por derecho. No hay una trama ni una narración como tal, pero sí un hilo conductor. Y, mientras tanto, se desencadena un festín visual a mayor gloria de Beyoncé y su familia. En el film aparecen todos sus hijos y su marido, Shawn Jay Z Carter, así como un puñado de colaboradores, entre músicos y actores, que dan lustre al material R&B de The Gift, desde James Earl Jones como narrador -quien fuera la voz de Darth Vader o, más importante aún, Thulsa Doom en Conan, el bárbaro-, pasando por Pharrell Williams o la actriz Lupita Nyong’o. «Este es un trabajo de colaboración colectiva», explica Kwasi Fjordjour en su entrevista. «Hemos sumado la inspiración individual de mucha gente, y eso ha permitido imaginar una nueva África, inspirada en muchas referencias de nuestra educación sentimental, desde el cine de Hollywood, los paisajes de nuestra infancia o nuestros deseos para el futuro».

 

Black Is King, el alma del África del futuro

 

Esta bella película tiene momentos potentes que logran ensalzar la belleza de la cultura afroamericana, inyectándole una buena dosis de energía. Y aunque Black is King luce escenografías repletas de lujo, joyas y ansias de poder propias del mundo del hip hop, no deja de ser una delicia visual que cumple perfectamente con su doble función; divertimento y moralina étnica.

 

Lo cierto es que con esta cinta, Beyoncé ya no tiene nada más que demostrar ni más millones de seguidores que acumular. El origen del proyecto está en el álbum digital que la artista publicó en 2019 inspirado por el lanzamiento de la nueva versión cinematográfica de El Rey León -The Lion King: The Gift, se llamaba el álbum- y Black Is King es su traducción visual, un trabajo colectivo coordinado y dirigido por ella y con mano dura de producción ejecutiva, y en la que ha participado un ejército de creadores en busca de la belleza y el alma del África del futuro.

Desde su estreno en Disney+, la película de Beyoncé ha recibido dos tipos de comentarios principales. El primero es el que celebra su cuidadosa producción y el éxtasis arrebatador que proporcionan sus imágenes, tanto en paisajes, vestuarios, coreografías y alcance ambicioso. Y luego que habrá quien se piense que África es un paraíso, en vez de uno de los retos que tiene por delante el desarrollo justo de nuestro mundo.

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