Miguel Martínez Ferrero, Vicecónsul de España en Rancagua. Vicecónsul con sangre española arraigo local

 

Si hay alguien que ha estado toda su vida vinculado a la familia hispana residente en Chile, es él, por eso el año 2004 no extrañó a nadie su nombramiento como representante de la Corona española en el viceconsulado de Rancagua.

 

Pese a que lleva casi dos décadas en el cargo y el difícil contexto que se vive en la actualidad, sigue firme en su trabajo de generar y mantener la tradición de su comunidad en la sexta región. Empieza por decirnos que España tiene diecisiete viceconsulados entre Arica y Punta Arenas, las cuales cumplen con el objetivo de generar relaciones bilaterales y ayudar en la gestión de diversos trámites a los miles españoles que residen en Chile. Y pese al arduo trabajo que implica formar los nexos entre tanta gente con España, Miguel Martínez Ferrero, el Vicecónsul de Rancagua, disfruta de su trabajo, y nada le apasione más que ver crecer a la familia española de la región, por eso combina perfectamente su vida como vicecónsul y empresario con un profundo rol social.

 

Con profundo arraigo español, Miguel es hijo de don Eduardo Martínez Moreno y doña Teresa Ferrero Ureta; y junto a sus siete hermanos, desde siempre vivieron unidos a la historia de España. Los hermanos Martínez Ferrero pasaron su infancia y juventud compartiendo con las familias hispanas, entre la vida social del Centro Español y el Club de Campo Rancagua. De ahí que su actual cargo viceconsular lo disfruta con genuino interés.

 

¿En qué consiste el trabajo de vicecósul de España en Rancagua y cómo ocurrió su nombramiento?

Cuando el Vicecónsul don José Antonio Orueta tuvo que dejar sus compromisos por problemas de salud, pidió expresamente que fuese mi padre quien lo reemplazara en sus funciones. Con mi padre siempre trabajamos juntos, así que conocía bien las funciones que se realizan, cuando mi padre falleció en 2000, el cónsul me contactó para preguntarme si podía de asumir de forma interina, posteriormente fui ratificado el 2004. Aquí hacemos el nexo con los residentes y sus familiares. Básicamente, trámites de obtención de nacionalidad, visas (fundamentalmente de estudios), certificados de fe de vida. Hoy en Chile hay más de 66 mil españoles, tenemos bastante trabajo, sobre todo ahora que no se puede viajar al consulado a hacer estas diligencias. También estamos presentes en las ceremonias correspondientes a festividades como el desfile aniversario de Rancagua, la licenciatura del Colegio España. La celebración del Día de la Hispanidad, en que se invita a autoridades locales, cónsul y embajador. Aunque este año por la pandemia, no es posible realizar.

 

¿Cómo ha visto el desarrollo de la comunidad hispana en Chile?

Es necesario tener presente que grandes migraciones de España a Chile se acrecentaron con los conflictos europeos como la guerra civil española y los escenarios post guerras. El inmigrante que llegó en ese momento, vino huyendo de la crisis, buscando nuevos horizontes y acá empezó a formar empresas. Hoy tenemos connotados españoles que han colaborado con el desarrollo regional, que partieron con muy poco y hoy son industriales que aportan mucho empleo en la zona. Tenemos una excelente relación con la región y estamos completamente insertos en la comunidad rancagüina.

 

Mucha vida social se ha hecho en dos lugares emblemáticos, como son el Centro Español y el Club de Campo Rancagua. Háblenos de ello.

El Centro Español era espectacular, un verdadero lugar de encuentro con la comunidad, íbamos a la piscina, celebrábamos los cumpleaños, jugábamos tenis, se hacían matrimonios, unos eventos increíbles y comenzó a decaer. Hace un tiempo era un clásico la misa del domingo en familia, después allí se pasaba al aperitivo y la gente se quedaba, luego todo se fue perdiendo. Pero quiero anunciar que el Centro Español no se termina, es sólo un cierre parcial. He estado en reuniones con don José Manuel Jugo, presidente, y ya está zanjado continuar, si bien la propiedad está en venta y las tratativas avanzadas, el Club seguirá funcionando, sea en Rancagua o algún lugar aledaño.

 

En el Club de Campo también la pasábamos espectacular, jamás hubiese pensado que iba a llegar a ser presidente por 10 años. Cuando niños íbamos con los amigos, don “Perico”, chofer del Instituto Inglés, nos llevaba en las mañanas, nos esperaba con la micro estacionada justo al frente del Liceo de Niñas. Nosotros lo único que llevábamos era el traje de baño envuelto en la toalla y podíamos estar todo el día, y en la tarde tipo seis o siete, el mismo “Perico” nos traía de vuelta.

 

Lo que ha crecido el club en este tiempo es impresionante. Comenzó con una piscina, después canchas de tenis y posteriormente campo de golf con 9 hoyos. Y hace unos 15 o 20 años gracias a un proyecto de desarrollo residencial se nos entregó un espacio para los 9 hoyos faltantes. Hoy tenemos un campo deportivo precioso, donde desarrollamos una fecha del torneo latinoamericano de golf. Maravilloso.

 

Trabajamos con mucha juventud, más de 390 familias, muchos son niños y jóvenes. En mi gestión me he preocupado que el club no envejezca, los clubes que envejecen van en declive. Para mí ver un niño crecer, convertirse en adulto, formar familia y que después lleva a sus hijos, lo disfruto mucho. Es una satisfacción personal con la que no se lucra económicamente, pero sí en el espíritu

 

El Club de Campo tiene además un activo rol social. Hábleme de ello.

Hasta antes de la pandemia, patrocinábamos algunas escuelas de Olivar. Llevamos a algunos muchachos a practicar tanto tenis o golf. Una iniciativa que promete mucho, incluso tenemos un joven compitiendo fuera y cuando pase todo esto, el programa vuelve. Ayudamos a la parroquia Cristo Crucificado, en las misas dominicales surgió la idea de dar almuerzo a familias vulnerables que sufren la crisis económica. Se comenzó entregando 150 raciones y hoy se transformó en algo que trascendió al Club, algunos socios y vecinos dueños de restaurantes, empezaron a entregar a esta iniciativa raciones a muchísima más gente.

 

Usted además es un hombre de negocios, ¿Cómo llegó al mundo empresarial?

Como familia estuvimos mucho tiempo en el rubro de los supermercados, luego llegó a la zona la competencia con grandes cadenas. Líder el 2005 y se mostró interesado en arrendarnos el local, así que vimos las ventajas y aceptamos. Pasamos de un negocio muy estresante, con compromisos del día a día y todo lo caótico que significa. Hoy en día arrendamos a Walmart, lo que nos da más tiempo para uno y la familia.

 

Y en el rubro inmobiliario, cuando falleció mi padre, los ocho hermanos nos quedamos encabezando el negocio. Así estuvimos un tiempo y después decidimos distribuirnos las diferentes empresas. En lo personal con mi familia, nos quedamos con el Centro Comercial de Recreo. Entonces nació Inmobiliaria Martínez y Daluiso, y desde ahí crecimos muchísimo, pasamos de tener 600 mt2 a más de 9 mil mt2 hoy en día. Ahora estamos en pleno desarrollo de un proyecto con más locales comerciales.

 

Antes de finalizar el vicecónsul nos indica que no pudiendo este año realizar la tradicional celebración, “quisiera anunciar que sólo realizaremos algo simbólico, algún ademán especial por los medios de comunicación”. Y desde esta entrevista con One Magazine envía también un especial saludo a todos los residentes españoles, a sus familias y autoridades locales: intendencia, gobernación, alcaldía, ejército, carabineros, investigaciones, obispos, registro civil, quienes señala siempre están apoyando sus funciones.

 

 

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